Etnobiología
La etnobiología estudia las relaciones entre los seres humanos (pueblos originarios y comunidades locales) y su entorno natural (plantas, animales, hongos y ecosistemas). Analiza cómo las culturas perciben, clasifican, utilizan y gestionan los recursos naturales, relacionándolos con los saberes ancestrales y la conservación de la biodiversidad.
LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN:
Huertos familiares de la península de Yucatán
La Península de Yucatán (PY), destaca porque gran parte de sus habitantes en las zonas rurales conservan la cultura maya, a través de la lengua y de prácticas ancestrales que deben ser revaloradas, ya que constituyen la base de la preservación del patrimonio biocultural heredado de sus antepasados, debido a que cultivan diversas especies de plantas alimenticias ya se de flora nativa o cultivada proveniente de otras regiones. En un contexto de cambio global, los huertos familiares (HF) favorecen la resiliencia sociológica al mantener interacciones entre la diversidad biológica y cultural. Además, funcionan como espacios de transmisión de conocimientos intergeneracionales, fortaleciendo la identidad cultural y la cohesión comunitaria.
Por otro lado, la estructura, riqueza y diversidad de los HF se relaciona con parámetros ecológicos que caracterizan a las plantas con su entorno donde se ubican, así como con las costumbres que mantienen sus cuidadores. Esta interacción es relevante para preservar las tradiciones locales y mantener la agrobiodiversidad mediante paisajes socioculturales. En este sentido, es fundamental que los sistemas de producción como los HF continúen siendo conservados, a fin de optimizar prácticas agrícolas sostenibles para las futuras generaciones. A pesar de la relevancia de los HF, existen pocos estudios que analicen los cambios temporales en la composición florística y uso de las especies en el sureste de México. Evaluaciones comparativas de su flora son esenciales para identificar tendencias, pérdidas y oportunidades de conservación

Este estudio permitió caracterizar la composición florística de los huertos familiares (HF) del norte de Campeche y evidenciar su relevancia como reservorio de agrobiodiversidad y conocimiento tradicional. Se registraron 498 especies distribuidas en cinco comunidades: China, Chunkanán, Sodzil, Chunhuás y Sacabchén, lo que demuestra la alta diversidad vegetal que persiste en estos sistemas domésticos. La comunidad de Chiná presentó la mayor riqueza con 317 especies (107 cultivadas y 73 nativas). En todas las comunidades el hábito de crecimiento herbáceo fue el predominante, lo que refleja la importancia funcional de este grupo para los usos cotidianos y alimenticios de las familias.





Los resultados de este trabajo evidencian cambios en la estructura y función de los huertos familiares asociados al acceso a viveros, la disponibilidad de agua, la modernización del entorno y las nuevas preferencias estéticas. Actualmente, las especies ornamentales tienden a dominar, desplazando parcialmente a las de uso alimentario o medicinal. Este patrón revela una transición en los objetivos del manejo, donde los huertos no solo cumplen funciones productivas, sino también paisajísticas, simbólicas y recreativas, vinculadas a procesos de urbanización y cambios culturales. En conjunto, se concluye que los huertos familiares continúan siendo núcleos fundamentales de diversidad vegetal y memoria ecológica, pero atraviesan un proceso de reconfiguración que requiere ser documentado con enfoques integrales que consideren tanto los cambios florísticos como los valores simbólicos y de identidad que estas plantas representan para las familias rurales y semiurbanas de Campeche.




Además, este estudio demuestra que las métricas filogenéticas proporcionan un marco eficiente para resumir los patrones etnobotánicos en HG. Los usos ornamentales, medicinales y comestibles concentran gran parte de la amplitud evolutiva de la flora registrada, lo que subraya su papel central en el valor multifuncional de estos sistemas. La mayoría de las categorías de uso mostraron una agrupación filogenética significativa y/o valores D no aleatorios, lo que indica que la selección humana y el conocimiento cultural están asociados con patrones de uso de plantas sesgados por linajes. Finalmente, la ausencia de una relación de Mantel global sugiere que las combinaciones de usos multipropósito están determinadas por una compleja interacción de manejo, disponibilidad y preferencias culturales que no se predice estrictamente mediante la distancia filogenética. En conjunto, estos resultados respaldan la inclusión de enfoques filogenéticos como herramientas complementarias para evaluar la biodiversidad y la funcionalidad cultural de los sistemas agroforestales gestionados.
